Las ostras y los mejillones de Bouziques


 La ostra de Bouzigues

La conquilicultura mediterránea nació en Sète en 1875. La ausencia de mareas en el Mediterráneo impuso unas técnicas específicas: el cultivo en suspensión mediante bateas consistentes en rieles que sostienen travesaños y varas cruzadas.
 



Hoy en día, casi la mitad de la producción francesa de ostras procede de la albufera de Thau. Aunque a esta variedad hueca se la conoce como "ostra de Bouzigues", una de las aldeas más pequeñas y encantadoras de la albufera de Thau, en realidad se cría y se come en todas las localidades ostrícolas que rodean a la albufera, como Mèze y Marseillan. 


"La ostra de Bouzigues", de concha jaspeada y muy dentada, es una delicia para el paladar gracias a su frescura yodada con una ligera nota de avellana. Por lo general, se consume cruda, aunque también puede degustarse gratinada, con mantequilla de ajo o con una salsa de chalota y vino blanco.  

 Los mejillones de la albufera de Thau 

La miticultura es anterior a la ostricultura. En la albufera de Thau se producen anualmente casi 3000 toneladas de mejillones mediterráneos. 
Se trata de una especie particular, Mytilus Galloprovincialis. Esta "semilla" se cultiva a partir de embriones capturados en el mar y se coloca en unas cuerdas que siguen una disposición "marsellesa", es decir, en una red doble de algodón sumergida en aguas profundas. 

Estos moluscos tardan unos 12 meses en alcanzar un tamaño adecuado. Son más grandes y carnosos que los mejillones atlánticos y tienen un bonito color vivo y un sabor fuerte y muy yodado. 

Se pueden tomar crudos o cocidos, a la marinera o en brasucade (cocinados a la brasa y aderezados con aceite aromatizado). Por supuesto, los de mayor tamaño pueden rellenarse “al estilo de Sète”.
 

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