Historia de Sète

Sète, que hasta 1928 se llamaba "Cette", es una de las ciudades portuarias más recientes.
Gracias a la visión de Luis XIV, que quería unir el Canal del Midi con el Mediterráneo, el puerto de Sète fue fundado el 29 de julio de 1666.

La historia de Sète en pocas palabras...
La ciudad de Sète nació en 1666 de una decisión real y la voluntad de tres hombres:
Paul Riquet, Luis XIV y el Caballero de Clerville.

Paul Riquet buscaba una salida al Mediterráneo para el Canal du Midi, que había empezado a excavar. Luis XIV había dado instrucciones a su ministro Colbert para que encontrara un puerto para las galeras reales y creara un puerto de exportación para los productos del Languedoc.
Colbert confió esta tarea al Caballero de Clerville, quien identificó el Cap de Sète como el lugar más apropiado para la creación de un puerto.
 

La población se triplicó entre 1820 y 1870 y la urbanización se extendió hacia la laguna de Thau. El distrito detrás del palacio consular (ex CCI) es testigo de este próspero período.

En el siglo XIX, el puerto se desarrolló gracias al comercio de vino, madera, azufre, cereales y hierro. Sète se convirtió en el primer puerto de tonelería del mundo.

En la década de 1850, los pescadores de Gaeta y Cetara, pueblos de la costa amalfitana cerca de Nápoles, dejaron Italia, impulsados por la necesidad de encontrar una vida mejor: se establecieron en el sur de Francia, en particular en Sète y Grau du Roi.

En el decenio de 1960, la pesca en pequeña escala se desarrolló gracias a la llegada de nuevas técnicas traídas por los repatriados del África septentrional.

Hasta la fecha, la ciudad tiene más de 40.000 habitantes y se ha urbanizado en el norte y en el Mont Saint Clair.
 

El buen plan: pasear descubriendo el patrimonio de Sète, gracias a los catorce paneles que le esperan en cada sitio emblemático de la ciudad.